Minutos antes de que arribara el nuevo año 2024, se cumplía el 65 aniversario del momento en que el dictador Fulgencio Batista, su familia y sus más cercanos colaboradores, abandonaban la isla de Cuba dejándola a merced de los alzados.

Y aunque los aviones salieron en direcciones distintas, el del mandatario se dirigió a la Republica Dominicana, otro de los grandes errores de Batista en los últimos años. Dicen que nada mas llegar, su homólogo, el sanguinario Rafael Leónidas Trujillo, aprovechó la recordarle que le debía 3 millones de dólares de la venta de unos supuestos armamentos. Al parecer eran fusiles y carabinas "San Cristóbal", que en un principio Trujillo se los había entregado para combatir a los expedicionarios del Granma, que comandados por Fidel Castro, habían desembarcado el 2 de diciembre de 1957.

A su llegada a Dominicana, ya 1 de Enero del 1959, justo al siguiente día de que el Ejército Rebelde le derrocara, Batista fue hospedado junto a su familia en el Palacio Nacional de Santo Domingo sin embargo de pronto se vio envuelto en una situación engorrosa, la compulsiva petición de su ya no tanto amigo para que saldara la dichosa deuda, que según se supo después, era casi 4 millones de dólares.

Detalles de esos acontecimientos fueron contados por Alfredo J. Sadulé, en ese entonces capitán del ejército cubano y asistente militar de Batista. El derrotado presidente cubano, que murió en 1973 en la ciudad española de Marbella, pasó incluso dos días en prisión a manera de presionarle para que pagara el dinero.

Un día se presentó al hotel Jaragua un ingeniero italiano tocado por un sombrero y ataviado con una gabardina ¡en pleno Caribe! a cobrarle a Batista el dinero. Uno de los ayudantes de Batista le dijo que esa deuda no era personal, sino del gobierno cubano. Como consecuencia de esa respuesta - contaba Salude - Trujillo envió a Batista dos días a la cárcel, de manera que para poder salir definitivamente de Santo Domingo no le quedó más remedio que pagarla.

De allí salió gracias a las gestiones de su abogado norteamericano Lawrence Berenson y de Antonio Oliveira de Salazar, primer ministro de Portugal. Salude relató además que Trujillo le había dicho a Batista cuando le entregó aquellas armas: “Presidente, acéptelo sin condiciones. No le pido nada a cambio solo quiero defender la democracia en el Caribe”.

Que Trujillo le dijo además, que para derrocar a Castro tenía preparado un regimiento con 12 carros de combate y 12 aviones "Vampiros" con la enseña cubana en la cola, así como más 3000 hombres armados que lucían el escudo cubano. Sin embargo Batista había rechazado la oferta respondiendo: "Eso es inaceptable general, si regreso alguna vez a Cuba lo haré comandando tropas cubanas”.

---Según las memorias de Wiese Delgado 2001 (pagina 391), Trujillo dijo “iracundo” dijo al pasar por la residencia en Santo Domingo: “¡Mírelo!, ahí está Fulgencio Batista, después de tantos años permitiendo que las emisoras de radio de su país acabaran conmigo! , sin embargo ahora viene a pedirme asilo y protección después que salió ‘juyéndo’ […]”.---
Fuente: Pacarina del Sur - http://pacarinadelsur.com/home/mallas/1814-el-exilio-de-dictadores-latinoamericanos-en-la-republica-dominicana-trujillista-1957-1960 - Prohibida su reproducción sin citar el origen.

Recordemos que en 1947 Fidel Castro, el líder estudiantil Manolo Castro, Manolo Bordas, el doctor Eufemio Fernández y el periodista, abogado y futuro gánster holguinero, Rolando Masferrer, entre más de mil hombres, se habían enrolando en la expedición "Cayo Confite" con la finalidad de derrocar al tirano caribeño que tuvo al país del merengue sometido por tres décadas.

Según el relato de Salude, Trujillo le respondió: "Presidente, estos 3000 hombres es lo que mi país, la patria de Duarte, le ofrece para recuperar a Cuba de manos de esos facinerosos. Batista, no obstante, le explicó que las Fuerzas Armadas cubanas ya no querían pelear y que, además, aunque apreciaba el valor de su oferta, no sería un acto patriótico sino un ataque militar de una potencia extranjera con soldados de ciudadanía dominicana.

Esta respuesta molestó en grado sumo a Trujillo, dijo Sadule, y agregó que a partir de ahí comenzó el viacrucis para el ex mandatario Cubano en Santo Domingo. De entrada fue sacado del Palacio Nacional y enviado al hotel "Jaragua", mientras que sus ayudantes fueron enviados al hotel "Paz". Finalmente Batista consigue abandonar el país y decide que las islas Madeiras, en Portugal, serían su próximo lugar de residencia.

El escritor y ex presidente de Dominicana, Joaquín Balaguer, apuntó en su libro "Memorias de un cortesano de la era de Trujillo”, que el general urdió un plan para extorsionar a Batista, y que para ello había requerido de los servicios del delincuente y asesino cubano Policarpo Soler, connotado gánster Camagüeyano que se encontraba entonces al servicio de Trujillo.

Durante el régimen de Batista, Policarpo Soler había estado recluido en el castillo del Príncipe donde no lo trataron muy bien que digamos. El fin de este gánster Cubano no está del todo claro. No obstante el escritor Cubano Delio Gómez Ochoa, fundador del 4to frente oriental "Simón Bolívar" en la Sierra Maestra, en su libro “Constanza, Maimón y Estero Hondo", sostiene haber visto preso en la cárcel de "La Victoria" al gánster Soler, y que fue testigo de su muerte a tiros en las postrimerías del régimen trujillista.

La afirmación de quien fuera uno de los líderes del frustrado movimiento guerrillero anti-trujillista de 1960, origina una controversia, ya que siempre se había afirmado que Soler había sido ultimado a balazos por agentes del Servicio Militar de Inteligencia (SIM) en la Capital Quisqueyana, e incluso otros aseguraron que fue fusilado porque se quiso apropiar de los tres millones de los casi 4 millones dólares que Batista le había pagado al "General Chapitas".


El día 28 de enero, natalicio de José Martí, Batista llega por fin a las islas Azores al cobijo de la dictadura de Salazar, pero antes pasó un tiempo en Lisboa,  trasladándose finalmente a la localidad de Funchal, en la isla de Madeira. Lo demás es historia. 

Fulgencio Batista muere en la ciudad española de Mallorca de un infarto, el 6 de agosto de 1973, en tanto que su esposa Marta le sobrevivió hasta el 2 de octubre del 2006, cuando fallece en la ciudad Floridana de West Palm Beach, en EEUU. Aquí las imágenes de la llegada a Funchal, en islas Madeira, Portugal, cortesía del noticiario RTP-1 de ese país en 1959.

Maldita Hemeroteca