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| El poeta Camin, en un montaje con la imagen de la entrevista que la revista Bohemia le hiciera a la Macorina en 1958. // |
El autor del poema “Macorina” fue el poeta asturiano, Alfonso Camín, nacido en la Parroquia Gijonesa de Roces, barrio de la Peñuca, en 1890, y falleció en Porceyo, localidad rural de la misma ciudad, en 1982. De formación autodidacta y republicano de inclinación política, Camín emigró a Cuba en el año 1905 apenas con 15 años de edad, y como dirían en su tierra, "muertu fame". (muerto de hambre).
En la Habana se vio envuelto en un hecho de sangre por lo que tuvo que cumplir prisión hasta 1917. Sin embargo, con los años se convirtió en redactor del periódico La Noche en el que se ocupó de su suplemento literario; fundó y dirigió las revistas Tierra Asturiana (1912) y Apolo (1915), y colaboró con trabajos en verso y prosa en las principales publicaciones de la isla antillana como El Cubano Libre, La Correspondencia, Diario Español, Hojas Cubanas, El Progreso de Asturias, El Comercio, Voz Astur, El País, Vida Española, La Independencia o Asturias.
Es allí donde la cantante Chavela Vargas graba el famoso tema en su álbum "Noche Bohemia". También existe una versión Cubanizada menos seria, más sandunguera pudiéramos decir, ya saben.
Ponme la mano aquí, Macorina
Ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina.
Ponme la mano aquí, Macorina
Ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina.
Tus pies dejaban la estela
y se escapaba tu saya
buscando la verde raya
que al ver tu talle tan fino
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueses molino.
Ponme la mano aquí, Macorina
Ponme la mano aquí.
Tus senos de carne de anón
tu boca una bendición
de guanábana madura
y era fina tu cintura
la misma de aquel danzón.
Ponme la mano aquí, Macorina.
Ponme la mano aquí.
Después el amanecer
que de mis brazos te lleva
y yo sin saber qué hacer
de aquel olor a mujer
a mango y a caña nueva
con que me llevaste al son
caliente de aquel danzón.
Ponme la mano aquí, Macorina.
Ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina
Ponme la mano aquí.
y se escapaba tu saya
buscando la verde raya
que al ver tu talle tan fino
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueses molino.
Ponme la mano aquí, Macorina
Ponme la mano aquí.
Tus senos de carne de anón
tu boca una bendición
de guanábana madura
y era fina tu cintura
la misma de aquel danzón.
Ponme la mano aquí, Macorina.
Ponme la mano aquí.
Después el amanecer
que de mis brazos te lleva
y yo sin saber qué hacer
de aquel olor a mujer
a mango y a caña nueva
con que me llevaste al son
caliente de aquel danzón.
Ponme la mano aquí, Macorina.
Ponme la mano aquí
Ponme la mano aquí, Macorina
Ponme la mano aquí.
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