A lo largo de la historia siempre hubo mujeres valientes, capaces de romper con todo de la forma más radical posible con tal de conseguir la igualdad. A ellas no les hacía falta que nadie que las defendiera ni que hicieran política a su costa, contaban con el valor y la determinación suficiente como para proponérselo y conseguirlo.

Sin ir mas lejos, en 1842 la escritora y abogada gallega, Concepción Arenal, tuvo que vestirse de "macho" para asistir a clases de la facultad de derecho. Ya puestos con Cuba, nos viene a la mente también la poetisa camagüeyana Martina Agüero, (Martina Poo de matrimonio) que vestida de hombre abrazó la causa independentista, según la describió una crónica el rotativo "Post" de New Orleans de 1851 .

Igualmente la historia de la lesbiana Suiza Enriqueta Favez, que, procedente de la isla de Guadalupe y con el nombre de Enrique, se hizo pasar por hombre para poder ejercer como cirujana en Baracoa. A propósito de Enriqueta, no pocas fuentes aseguran y reconocen a la británica Elizabeth Blackwell como la primera mujer en practicar la medicina en el continente americano, cuando ya la Favez consultaba, y operaba además, a sus pacientes en el oriente cubano.

Debió ser porque se hacía vestir, o aparentaba modos y semblante masculinos. Al final fue deportada por España e imposibilitada de pisar ningún territorio de ultramar. Sus rastro le sigue hasta New Orleans, en Estados Unidos, donde murió en 1865. Lo triste es que el huracán "Katrina" destruyó su tumba y de Enriqueta solo quedó su historia.

LA INCREÍBLE HISTORIA DE NITA

Existe la historia de otra valiente mujer saltando del marco patriótico al deportivo. Se trata de la española Ana Carmona Ruiz, conocida como 'Nita', que llegó ser la primera mujer que militó en un equipo de fútbol masculino de primer nivel a mediados del siglo pasado.

La malagueña tenía que pasar por hombre y vendarse el pecho para que no se le notaran los senos, e incluso dicen que era tan buena que superaba el talento de algunos futbolistas. Según las reseñas de la época, Nita comenzó jugando en el Sporting de Málaga, pero las denuncias de algunos "compañeros de equipo" la obligaron a abandonar. 

Es que durante la dictadura de Primo de Rivera, tras el golpe de estado de 1923 y con el posterior apoyo del monarca Alfonso XIII, las mujeres tenían prohibido practicar futbol, de manera que algunos de esos "compañeros de equipo" metieron sus chivatazos al sentirse celosos al tener que permanecer en la banca. Tras las denuncias, la jugadora recibió varios castigos por alteración del orden público; y hasta llegaron a raparle el pelo y a detenerla en comisaría.

Luego consiguió fichar con el Vélez que, a pesar de que conocían su secreto, la aceptaron y con ellos estuvo tres años adoptando su nuevo apodo de "Veleta". Crónicas bastante machistas como la del "Diluvio", publicaban cosas como estas: «No deben tener miedo a la pelota cuando va directa al pecho», o el redactor del Mundo Deportivo, que más que futbol se encargaba de describir las «anti estéticas posturas» adoptadas durante la práctica del «viril fútbol»

El Tifus se la llevó con apenas 32 años y fue enterrada, según su deseo, portando la equipación del Sporting de Málaga. En el 2021 los extremistas de izquierdas de Unidas Podemos no perdieron oportunidad al proponer que una calle malagueña llevara su nombre y, de paso, le reportara algunos votos de más que ya para entonces andaban bien corticos en cuanto a la voluntad que decían defender.