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| Diario de la Marina, 25 de diciembre de 1951. // |
Corría el mes de diciembre y víspera de Noche Buena de 1951, en plena calle Avellaneda, entre San Martín y Correa, en la provincia de Camagüey, se producía un atentado contra el ex general del ejercito constitucional Cubano y ex jefe de su estado mayor, Genovevo Pérez Damera, en compañía del ex comandante Rafael Trujillo, su ayudante personal en esos momentos.
El hecho se produjo cuando un coche de color negro interceptó en ese lugar al "pisicorre"(ranchera) que conducía el comandante Trujillo, descargando uno de sus ocupantes una ráfaga de ametralladora. Como consecuencia de los disparos resultaron heridos Damera y Trujillo que, perdiendo la dirección del coche, se estamparon contra un poste eléctrico mientras sus victimarios huían.
Tras la natural conmoción del hecho, unido a la probable connotación política, la ciudad quedó en estado de sitio. La policía cerró entradas y salidas, mientras efectuaba una estrecha vigilancia en las terminales de viajeros sometiéndola a intensivos registros. El auto desde donde se produjo el atentado fue encontrado abandonado en la calle de San José, encontrándose en su interior una ametralladora con dos "peines" cargados, una pistola y un sombrero de uno de sus ocupantes.
En un inicio el hecho se vinculó a la destitución de Genovevo como jefe del ejército y el gánster Policarpio Soler Cué, cuya entrada al mundo de la política ha sido respaldada por grupos "del gatillo alegre". Y aunque se conocía que entre los dos se había originado cierta fricción, fue el propio Genovevo quien exoneró a Policarpo, así como los no menos peligrosos "El Turquito" y "El Manquito", de quienes dijo "eran sus amigos personales".
Por su parte el comandante Trujillo viajó a Santo Domingo para entrevistarse con el dictador de ese país, Leónidas Trujillo, y revelarle los pormenores de la fallida invasión organizada en Cayo Confites para derrocarlo y de paso cobrar la delación que se le pagó generosamente, por lo que el atentado vendría a ser una especie de ajuste de cuentas de algunas de las organizaciones involucradas en esa expedición. Sin embargo jamás se pudo comprobar, como tampoco la muerte del propio Policarpio en Santo Domingo, todo un misterio de telenovelas.
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